Una camiseta, una canción, una isla: la historia cubana de Bohemians y Massive Attack
La camiseta de Bohemian FC para la FAI Cup 2026, creada junto a Massive Attack, reúne fútbol, música, historia irlandesa y cubana, la icónica obra de Jim Fitzpatrick sobre Che Guevara y un compromiso con la ayuda médica a Cuba.
Este artículo fue escrito originalmente en English . La traducción que estás leyendo puede contener errores editoriales.
Algunas camisetas de fútbol acaban al fondo de un armario cuando termina la temporada. Otras sobreviven mucho más allá de los partidos para los que fueron creadas, porque terminan representando una época, una ciudad y algo en lo que la gente creyó.
La camiseta de Bohemian FC para la FAI Cup 2026 pertenece a ese segundo grupo.
Para crearla, el club de Dublín unió fuerzas con Massive Attack. El resultado fue algo más que una edición especial: una pequeña historia que viaja de Dublín a Bristol y de allí a La Habana, y que reúne fútbol, música, arte, historia y solidaridad sobre una misma tela.
La camiseta, diseñada conjuntamente por Bohemians y Massive Attack, toma referencias de antiguas equipaciones de la selección cubana y de los vínculos históricos entre Irlanda y Cuba. Sobre amplias franjas caqui y negras cruza una V roja, con la estrella blanca de la bandera cubana en el centro. En el pecho aparece la versión en irlandés del escudo de Bohemians, mientras que el logotipo de Massive Attack ocupa un lugar destacado en la parte frontal. Integrados en el tejido aparecen también fragmentos del discurso que Che Guevara pronunció en la Conferencia de Solidaridad Afroasiática celebrada en Argel en 1965.
Cuando se observa de cerca, los pequeños detalles empiezan a contar su propia historia.
En el interior del cuello aparece una frase de Teardrop, de Massive Attack: “Love is a doing word.”
Cerca de la parte inferior de la camiseta, una etiqueta bordada muestra el célebre retrato de Che Guevara creado por el artista dublinés Jim Fitzpatrick, acompañado de su firma. La obra de Fitzpatrick se basó en Guerrillero Heroico, la fotografía que Alberto Korda tomó de Guevara en La Habana el 5 de marzo de 1960.
Se forma así un círculo singular. Una fotografía tomada en Cuba, una imagen reinterpretada en Dublín por un artista irlandés y el lenguaje de una banda nacida en Bristol vuelven a encontrarse décadas después sobre una camiseta de fútbol.
La espalda de la camiseta devuelve la historia a Irlanda. Junto al símbolo de la llama de Massive Attack aparece una frase atribuida al padre de Che Guevara, Ernesto Guevara Lynch: “In my son’s veins flowed the blood of the Irish rebels.”
Las raíces irlandesas de la familia Guevara dejan así de ser un simple detalle de contexto para convertirse en una parte física de la propia camiseta.
Pero el proyecto nunca fue concebido únicamente como un homenaje histórico o estético. El 30 % de los beneficios obtenidos con las ventas se destinará a ayuda médica para Cuba, dividido a partes iguales entre dos organizaciones. Cuba Vive Medical Aid Appeal, elegida por Massive Attack, y mediCuba-Europe, elegida por Bohemians, recibirán cada una el 15 % de los beneficios. Ambas trabajan para apoyar al sistema sanitario cubano mediante medicamentos, suministros hospitalarios, equipamiento médico e infraestructura energética.
Daniel Lambert, Chief Operating Officer de Bohemian FC, explicó que la camiseta fue el resultado de meses de trabajo con el equipo de Massive Attack. Según Lambert, lo que acercó a ambas partes fue algo más que el amor compartido por la música. Tanto el club como el grupo han utilizado sus plataformas para relacionarse con cuestiones sociales, y Bohemians quiso que esta colaboración sirviera para poner el foco en la presión que atraviesa el sistema sanitario cubano y, al mismo tiempo, generar una ayuda médica tangible.
Para Bohemians, además, la relación entre fútbol y música no es nueva. Dalymount Park y el propio club llevan mucho tiempo formando parte de la cultura musical de Dublín. Lambert también ha hablado de la importancia de trabajar con artistas que compartan una visión más amplia de la responsabilidad social.
Massive Attack describió la colaboración en términos similares. El grupo señaló que se sentía orgulloso de apoyar a un club propiedad de sus aficionados y, al mismo tiempo, de continuar una tradición de músicos que utilizan su trabajo para relacionarse con cuestiones sociales y políticas. Las referencias a las raíces irlandesas de Guevara, a la imagen creada por Jim Fitzpatrick en Dublín y a los discursos antiimperialistas de Guevara fueron partes deliberadas del diseño.
Para ellos, esas palabras e imágenes no fueron añadidas simplemente como decoración tomada del pasado. La intención era trasladar al presente una idea de solidaridad.
Las declaraciones de las organizaciones que recibirán los fondos llevaron el proyecto a un terreno mucho más inmediato. Natasha Hickman, en nombre de Cuba Vive, habló de la creciente necesidad de medicamentos y suministros médicos esenciales en los hospitales cubanos y del impacto directo que pueden tener los envíos de ayuda. El profesor Franco Cavalli, presidente de mediCuba-Europe, recordó la reacción emocional del director del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez de La Habana cuando le comunicó la iniciativa. Más allá de la ayuda material, explicó, también era importante que los trabajadores sanitarios cubanos supieran que no habían sido olvidados.
Bohemians y Massive Attack acompañaron además el lanzamiento con dos cortometrajes producidos por Unit 3 Films, con sede en Bristol.
El primero combina palabras de Guevara sobre el imperialismo con imágenes relacionadas con el fútbol en lugares como la República Democrática del Congo, Angola, Argelia, Irlanda y Palestina. El segundo, acompañado por Teardrop, reúne la obra de Jim Fitzpatrick con primeros planos de la camiseta, su tejido y los pequeños elementos del diseño.
Quizá por eso esta camiseta no se siente como una equipación de copa convencional.
En un lado está Dublín y en el otro Bristol. En algún punto de su historia aparece una fotografía tomada en La Habana hace más de seis décadas; en otro, unas pocas palabras de una canción publicada a finales de los años noventa. Un club de fútbol, una banda, un artista, una historia política y dos organizaciones de ayuda médica se encuentran en el mismo lugar.
Tal vez ahí siga escondiéndose una de las bellezas más duraderas del fútbol.
Un club no puede cambiar el mundo por sí solo. Una camiseta de fútbol tampoco.
Pero el fútbol puede hacer que las personas se detengan a mirar las historias de los demás.
Y, a veces, ni siquiera hacen falta noventa minutos.
A veces basta una camiseta.