Franco Baresi muere a los 66 años: adiós al eterno número 6 del Milan
Franco Baresi, leyenda del AC Milan y de la selección italiana, ha fallecido a los 66 años. Recordamos al capitán silencioso que transformó la manera de defender, permaneció junto al Milan en sus años más difíciles y dio un significado eterno al número 6.
Hay pérdidas que el fútbol no puede resumir en una fecha. Algunas figuras continúan formando parte del juego mucho después de terminar sus carreras. Reaparecen en una bandera de la grada, en las imágenes de un viejo partido o en el paso preciso de un joven defensa.
Franco Baresi fue una de esas figuras.
El AC Milan anunció el 31 de julio de 2026 el fallecimiento de su legendario capitán a los 66 años. El club lo definió como «el corazón y el alma del Milan». Esas palabras resumían el vínculo entre Baresi y los rossoneri. No solo representó los años más gloriosos de la entidad, sino también algunos de los más difíciles.
El corazón del Milan deja de latir
Una de las últimas grandes apariciones públicas de Baresi tuvo lugar en San Siro, pocos meses antes de su muerte. Durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina, volvió a presentarse ante miles de personas en el estadio que había defendido durante tantos años.
Los aplausos de aquella noche no eran una despedida. Hoy, sin embargo, aquel momento se recuerda como una de las últimas ocasiones en las que San Siro se puso en pie por su antiguo capitán.
Baresi nunca fue un líder de gestos grandilocuentes. No necesitaba gritar ni mostrarse agresivo para imponer su autoridad. Le bastaban unos pasos para reorganizar toda la defensa. Veía el pase del rival antes que nadie y guiaba a sus compañeros hacia la posición correcta.
Algunos capitanes llevan el brazalete. Otros le dan significado. Baresi pertenecía al segundo grupo.
El niño al que rechazó el Inter
La historia de Baresi comenzó con uno de esos pequeños giros del destino que tanto gustan al fútbol.
Cuando era joven, acudió a una prueba del Inter junto a su hermano mayor Giuseppe. El club se quedó con Giuseppe, pero decidió que Franco no tenía la fortaleza física necesaria. El hermano pequeño, de apariencia frágil, acabó incorporándose a la cantera del Milan.
Años después, Giuseppe Baresi sería capitán del Inter y Franco Baresi llevaría el brazalete del Milan. Dos hermanos criados en la misma familia liderarían equipos opuestos en el Derby della Madonnina.
El niño rechazado por el Inter pronto se convirtió en la figura central de la defensa del Milan. Desarrolló toda su carrera profesional en el conjunto rossonero. Su recorrido comenzó en 1977 y terminó en 1997. Durante 20 años, no vistió la camiseta de ningún otro club.
La duración de aquel compromiso no fue lo único que lo hizo especial. Baresi no se quedó simplemente porque el Milan ganaba. También permaneció cuando el equipo atravesaba dificultades.
El Milan descendió dos veces a la Serie B a comienzos de los años ochenta. Baresi podría haberse marchado, pero eligió ayudar al club a regresar a la máxima categoría. Más tarde ganó seis títulos de la Serie A y tres Copas de Europa, además de ejercer como capitán durante 15 temporadas.
La suya no fue una historia de lealtad al éxito. Fue una historia de lealtad a un club.
El líder silencioso de la defensa
Baresi no era el central tradicional que intimidaba a los rivales con su presencia física. No era especialmente alto ni parecía tan imponente como algunos defensas de su época. Su mayor virtud era la capacidad de leer el juego antes que el adversario.
Sabía hacia dónde iba el balón, qué desmarque intentaría el delantero y cuándo debía avanzar la línea defensiva. A menudo ni siquiera necesitaba realizar una entrada. Eliminaba el peligro antes de que pudiera desarrollarse.
Baresi contribuyó a convertir la posición de líbero en mucho más que una función defensiva. Después de recuperar el balón, iniciaba los ataques del Milan, controlaba las distancias entre sus compañeros y avanzaba hasta el centro del campo cuando era necesario.
La línea que formó con Paolo Maldini, Alessandro Costacurta y Mauro Tassotti se convirtió en una de las mejores de la historia del fútbol. La defensa adelantada de Arrigo Sacchi y la racha de 58 partidos de liga sin perder bajo la dirección de Fabio Capello no habrían funcionado del mismo modo sin la inteligencia de Baresi.
Verlo jugar era recordar que defender no consiste únicamente en imponerse físicamente. También es el arte de medir el tiempo, ocupar la posición adecuada y tomar la decisión correcta.
Maradona con el número 6
A veces, la mejor prueba de la grandeza de un jugador no está en las estadísticas, sino en las palabras de quienes se enfrentaron a él. Diego Armando Maradona fue uno de ellos.
Una historia repetida durante años cuenta que Michel Platini le dijo a Maradona, recién llegado a la Serie A, que esperara hasta enfrentarse a Baresi. Platini sabía cuánto disfrutaba Maradona regateando y creía que el capitán del Milan supondría un desafío muy diferente.
Algunos detalles de la historia han cambiado con el tiempo, por lo que no debe considerarse un registro histórico preciso. Sin embargo, el respeto entre Maradona y Baresi era real.
La imagen más clara de ese respeto llegó en 1989. Después de un partido entre el Napoli y el Milan, Maradona intercambió su camiseta con Baresi. El número 10 del Napoli se puso de inmediato la camiseta número 6 del Milan.
En una entrevista en el túnel, Maradona dijo que aquella camiseta pertenecía a un gran jugador. Definió a Baresi como el máximo referente entre los defensas y aseguró que conservaría la prenda como un recuerdo para toda la vida.
A un lado estaba uno de los números 10 más libres que ha conocido el fútbol. Al otro, el número 6 que había cambiado los límites de la defensa. Uno ponía en pie estadios enteros cada vez que recibía el balón. El otro sabía adónde iría antes que nadie.
Baresi reconoció años después que no dormía bien antes de enfrentarse a jugadores como Maradona, Platini, Zico y Careca. Consideraba a Maradona uno de sus mejores adversarios y respetaba tanto su liderazgo como su negativa a quejarse pese a las entradas que recibía.
Los grandes futbolistas suelen reconocer el valor de los demás antes que nadie.
La final, 25 días después de pasar por el quirófano
Uno de los ejemplos más claros del carácter de Baresi llegó en el Mundial de 1994.
Se lesionó la rodilla durante el partido de la fase de grupos entre Italia y Noruega y tuvo que someterse a una operación. Su torneo parecía terminado. Sin embargo, solo 25 días después, Baresi regresó para disputar la final del Mundial contra Brasil.
No volvió para realizar una aparición simbólica. Jugó 120 minutos, incluida la prórroga. No parecía un futbolista que acababa de pasar por el quirófano. Organizó la defensa italiana con su serenidad habitual.
Baresi falló su lanzamiento en la tanda de penaltis y no pudo contener las lágrimas al final del partido. Aquella imagen se repitió durante años, pero su actuación esa noche significó mucho más que un penalti fallado.
La verdadera historia era la de un capitán que había estado en una mesa de operaciones 25 días antes, regresó para el partido más importante del fútbol y mantuvo a su equipo en pie durante 120 minutos.
El legado del número 6
Cuando Baresi se retiró en 1997, el Milan retiró su camiseta número 6. Fue el primer jugador en la historia del club en recibir ese honor.
Desde entonces, el número 6 del Milan pasó a representar mucho más que un dorsal sin dueño. Se convirtió en un símbolo de permanecer en los momentos difíciles, no anteponerse al equipo y liderar con acciones antes que con palabras.
El homenaje de Paolo Maldini tras la muerte de Baresi también resumió ese legado. Maldini recordó cómo Baresi lo había protegido cuando era un niño, lo había guiado como joven futbolista y había continuado inspirándolo en su vida adulta.
La carrera de Baresi puede resumirse con cifras: 20 años, 15 temporadas como capitán, seis títulos de liga, tres triunfos europeos y 81 partidos con la selección italiana.
Pero la parte del fútbol que amamos no siempre cabe en los números.
Si recordamos a Baresi únicamente por sus trofeos, no podremos entender por qué se quedó cuando el Milan cayó a la Serie B. Si solo observamos sus estadísticas defensivas, no podremos explicar por qué Maradona vistió su camiseta después de un partido. Si miramos únicamente el penalti fallado, no veremos la lucha que hizo posible su regreso para aquella final.
A partir de ahora, el fútbol hablará de Franco Baresi en pasado. Sin embargo, el número 6 del Milan nunca pertenecerá por completo al pasado.
Algunos futbolistas juegan al fútbol. Otros se convierten en la memoria del juego.
Franco Baresi fue uno de ellos.