El derecho a impugnar un error arbitral: ¿Puede el FVS convertirse en el modelo post-VAR del fútbol?

La Ligue 3 francesa ha introducido el Football Video Support, un sistema que permite a los entrenadores solicitar la revisión de decisiones arbitrales clave. ¿Puede el FVS convertirse en una alternativa al VAR más accesible y estratégica?

Publicado 9 de ago. de 2026
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Este artículo fue escrito originalmente en English . La traducción que estás leyendo puede contener errores editoriales.

Football Video Support y revisión arbitral en la Ligue 3 de Francia

La nueva tercera categoría profesional de Francia, la Ligue 3, ha comenzado la temporada 2026-27 con algo más que una nueva identidad. También ha introducido una forma diferente de revisar las decisiones arbitrales.

El Football Video Support, o FVS, sustituye la supervisión continua del VAR por un sistema limitado de solicitudes de revisión gestionado por los entrenadores. Después de influir en tarjetas rojas, goles y decisiones de penalti ya en la primera jornada, el sistema plantea una pregunta de mayor alcance: ¿podría la próxima etapa del arbitraje asistido por vídeo trasladar parte de la responsabilidad a los propios equipos?

Durante años, el VAR ha dominado el debate sobre el uso de la tecnología de vídeo en el fútbol.

Su coste, la duración de algunas revisiones, las diferentes interpretaciones del criterio de “error claro y manifiesto” y la frustración provocada por decisiones extremadamente ajustadas han alimentado las críticas en distintas ligas y competiciones.

La tercera categoría francesa ha comenzado ahora la nueva temporada con un enfoque distinto.

Con la transformación de la Ligue 3 Betclic en una competición de estructura profesional para la temporada 2026-27, el Football Video Support (FVS) se ha introducido por primera vez en una competición de liga francesa.

La Federación Francesa de Fútbol ha presentado la nueva Ligue 3 no solo como una reforma estructural de la pirámide futbolística, sino también como un espacio para probar nuevas medidas arbitrales y reglamentarias.

El FVS es una de las piezas más llamativas de ese experimento.

Un impacto inmediato

El sistema no tardó en influir directamente en un partido.

Apenas cinco minutos después del inicio del Aubagne–Thionville del 7 de agosto de 2026, el entrenador del Thionville, Julien François, solicitó una revisión tras una entrada de Bilel Tafni, jugador del Aubagne.

El árbitro Edgar Barenton revisó la acción en el monitor situado junto al terreno de juego y cambió su decisión inicial, mostrando tarjeta roja a Tafni.

El Thionville terminó ganando 3-0, de modo que la jornada inaugural de la nueva Ligue 3 también dejó uno de los primeros ejemplos importantes de una decisión arbitral modificada directamente mediante FVS en el fútbol francés.

Y no fue la única intervención.

Durante esa primera jornada, un gol del Valenciennes fue anulado tras una revisión, un penalti inicialmente señalado a favor del Rouen fue revocado y tanto Le Puy-en-Velay como Paris 13 recibieron penaltis después de revisiones en vídeo.

En una sola noche, el FVS ya había intervenido en varias de las decisiones con mayor capacidad para alterar el desarrollo de un partido.

Eso bastó para demostrar por qué su implantación merece ser seguida con atención.

El FVS no es simplemente un VAR más barato

Resulta tentador describir el FVS como un “VAR de bajo coste”.

Pero la diferencia más importante entre ambos sistemas no está en la cantidad de tecnología utilizada.

Está en quién inicia el proceso de revisión.

Con el VAR, un equipo específico de árbitros de vídeo supervisa el partido de forma continua. Las acciones incluidas en el protocolo pueden revisarse sin que ninguno de los dos equipos tenga que solicitarlo.

El FVS funciona de otra manera.

No existe un equipo VAR separado que vigile permanentemente el partido.

La revisión solo comienza cuando un entrenador la solicita.

El entrenador realiza la señal correspondiente y comunica la petición al cuarto árbitro. A continuación, el árbitro principal acude al monitor junto al terreno de juego, revisa las imágenes y toma la decisión final.

En otras palabras, el FVS no traslada la autoridad a otro árbitro.

Le da al mismo árbitro una segunda oportunidad para revisar la acción.

En la Ligue 3, cada equipo comienza el partido con dos solicitudes de revisión disponibles.

Si la revisión provoca un cambio en la decisión original, el equipo conserva ese derecho.

Si la decisión se mantiene, pierde una de sus solicitudes.

Por tanto, la verdadera limitación del sistema no es cuántas revisiones acertadas puede pedir un equipo.

Es cuántas solicitudes fallidas puede permitirse.

Y eso modifica la naturaleza misma del arbitraje asistido por vídeo.

Parte de la responsabilidad arbitral pasa al equipo

Este puede ser uno de los efectos más importantes del FVS.

Con el VAR, la responsabilidad de detectar un posible error arbitral grave recae principalmente en los árbitros de vídeo.

Con el FVS, una parte de esa responsabilidad se traslada al equipo.

El árbitro puede equivocarse.

Pero si el cuerpo técnico no detecta que la acción merece una revisión, es posible que no haya revisión alguna.

Del mismo modo, un entrenador que ya haya agotado sus dos solicitudes fallidas podría quedarse sin posibilidad de pedir otra revisión más adelante, incluso ante una situación más importante.

En teoría, dos errores arbitrales similares dentro del mismo partido podrían terminar teniendo consecuencias distintas.

Un equipo detecta el error, solicita la revisión y consigue que se cambie la decisión.

El otro no.

Por eso, el FVS no es únicamente una tecnología arbitral.

También es un sistema de toma de decisiones.

Los entrenadores deben valorar en cuestión de segundos si la jugada entra dentro del protocolo, si las imágenes disponibles pueden ser suficientes para modificar la decisión y si merece la pena utilizar en ese momento una de sus solicitudes.

Eso introduce un elemento estratégico completamente nuevo en el área técnica.

Perspectiva Kickwise: ¿Puede surgir una nueva profesión en el fútbol?

Una de las consecuencias más interesantes del FVS a largo plazo puede tener menos que ver con los árbitros y más con la forma en que los clubes estructuran sus cuerpos técnicos.

Los clubes profesionales ya trabajan con analistas de rendimiento, analistas de vídeo, científicos de datos, especialistas en acciones a balón parado y analistas de rivales.

Si los sistemas de revisión basados en solicitudes del equipo se extienden, no sería extraño que apareciera una nueva área de especialización.

Los clubes podrían decidir asignar a una persona específicamente a seguir las decisiones arbitrales e identificar acciones que puedan justificar una solicitud de revisión.

Sería una función distinta del análisis de rendimiento tradicional.

Su prioridad no sería estudiar patrones tácticos o evaluar el rendimiento de los jugadores.

En su lugar, ese especialista podría tener que analizar una acción controvertida en cuestión de segundos, conocer bien las Reglas de Juego, determinar si la situación entra dentro del protocolo del FVS y asesorar inmediatamente al entrenador:

Pide la revisión.

O, igual de importante:

Conserva la solicitud.

Hoy no existe en el fútbol profesional una función estandarizada denominada “Analista FVS”, “Analista de Revisiones” o “Analista de Decisiones Arbitrales”.

Pero si sistemas como el FVS se generalizan, no resulta difícil entender por qué podría desarrollarse una función de este tipo.

Una sola recomendación correcta podría permitir anular una tarjeta roja incorrecta, provocar la concesión de un penalti, invalidar un gol irregular o corregir una decisión decisiva tomada en contra del equipo.

En el fútbol profesional, donde una única decisión puede influir en puntos, ascensos, descensos o eliminatorias de copa, el valor de una persona capaz de identificar el momento adecuado para pedir una revisión podría crecer rápidamente.

Desde esta perspectiva, el FVS no solo podría cambiar la forma de trabajar de los árbitros.

También podría cambiar la composición de los cuerpos técnicos.

¿Por qué se creó el FVS?

La accesibilidad es una de las principales razones detrás del sistema.

Una operación completa de VAR implica mucho más que disponer de cámaras.

Se necesitan árbitros de vídeo, sistemas de comunicación, infraestructura técnica, formación y, en muchas competiciones, instalaciones específicas para la operación del sistema.

Estos costes pueden ser asumibles en las ligas de élite, pero resultan mucho más difíciles de sostener en niveles inferiores de la pirámide futbolística.

El FVS está diseñado para ofrecer revisiones en vídeo con menos cámaras y menos recursos operativos.

Esa ventaja es también una de sus limitaciones.

Con menos ángulos de cámara disponibles, el árbitro no siempre podrá disponer de una imagen concluyente de una acción polémica.

Puede haber revisión sin que las imágenes aporten pruebas suficientes para modificar la decisión inicial.

Por tanto, el FVS no está diseñado para eliminar todos los errores arbitrales.

Su objetivo más realista es dar a los árbitros la oportunidad de corregir algunos errores importantes en competiciones donde un VAR completo no sea viable económica u operativamente.

Francia forma parte de un experimento más amplio

La Ligue 3 no es la primera competición en utilizar FVS.

Después de las primeras pruebas en torneos juveniles de la FIFA, el sistema comenzó a aparecer en competiciones nacionales como la Serie C italiana, la Primera Federación española y la Liga F.

Por tanto, Francia debe entenderse como una parte de un experimento mucho más amplio.

El objetivo general es hacer que la revisión en vídeo esté disponible más allá de las ligas y competiciones más ricas del fútbol mundial.

Si el FVS demuestra ser fiable, rápido y asequible, podría resultar especialmente atractivo para segundas y terceras divisiones, ligas femeninas, competiciones juveniles y federaciones con recursos más limitados.

Pero la cuestión más interesante a largo plazo puede ir más allá de la accesibilidad.

¿Puede el FVS convertirse realmente en una alternativa al VAR?

Por ahora, la FIFA no presenta el FVS como un sustituto del VAR.

Pero las tecnologías del fútbol rara vez permanecen exactamente igual que cuando fueron introducidas por primera vez.

Algunos de los principios del FVS ofrecen respuestas muy diferentes a cuestiones que llevan años acompañando al VAR:

Solicitudes limitadas en lugar de supervisión continua.

Responsabilidad del equipo en lugar de la revisión automática de todas las acciones relevantes.

El árbitro de campo revisando personalmente las imágenes en lugar de que otro árbitro dirija el proceso desde una sala de vídeo.

Y todo ello mediante un sistema capaz de funcionar con muchos menos recursos.

Naturalmente, el FVS también plantea sus propios problemas.

Habrá que observar durante un periodo mucho más largo cómo gestionan los entrenadores sus solicitudes, si aumentan las revisiones tácticas o de baja probabilidad, cuánto tiempo añaden al partido y si una cobertura limitada de cámaras ofrece información suficiente para tomar decisiones fiables.

Una sola jornada de Ligue 3 no puede responder a todas esas preguntas.

Pero ya ha demostrado algo importante.

Football Video Support ya no es únicamente un concepto experimental.

Está modificando tarjetas rojas, goles y penaltis en partidos oficiales.

La siguiente fase del debate, por tanto, no se limitará a cómo se adaptan los árbitros.

También habrá que observar si los entrenadores desarrollan estrategias específicas para gestionar sus solicitudes de revisión, si los clubes empiezan a invertir en especialistas capaces de apoyar esas decisiones y si otras competiciones deciden adoptar el mismo modelo.

Porque quizá la innovación más importante del FVS no sea la pantalla.

Puede ser el hecho de que los equipos se conviertan en participantes activos en el proceso de corregir errores arbitrales.

Y si este modelo se extiende, el fútbol del futuro podría necesitar no solo árbitros capaces de tomar la decisión correcta, sino también profesionales capaces de detectar la equivocada antes que nadie.